Historias de café y del teso

Cuando Café se escribe con M

No, ciertamente. Ni siquiera en abjasio, el idioma hablado en Abjasia, región autónoma de Georgia, lleva la palabra  café una m. Ni escrita ni hablada. Se dice Akaxya. Y Kope en hawaiano. Kape en pampanga, una de las lenguas austronesias de Filipinas. Gheooh en el idioma de los persas. Kafa en hebreo. Kaphi en la lengua de la región del Punjab, entre India y Pakistán… En euskara hubo un tiempo en que se dijo aketta o akeita. Una palabra hoy en desuso pero  con una bonita historia tras ella, una historia que se cuenta en el mismo diccionario general de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca, y se cuenta tal que así, recogida del estudio de Julio de Urquijo titulado ‘La literatura poética vasca’: la inventó una vieja de aquende el Pirineo, para pedir café a una amiga suya, sin que se enterasen sus vecinas.

No, Café no se escribe con M aunque verdad es que hay una M en el nombre de la ciudad y el puerto de Yemen de donde ya en el siglo XV  salían toneladas de café para ser vendidas en medio mundo conocido. Sí, claro, Moca,  en  árabe  Al-Mukha. Y de ese nombre legendario tenemos el café moka (café con leche y chocolate) y la cafetea moka (de cocina o eléctrica, prepara el café haciendo pasar agua caliente, impulsada por la presión del vapor y la expansión del gas, a través del café molido)

No, Café no lleva M pero  se necesita repetir seis veces esa letra para que nuestra bebida favorita adquiera la excelencia  debida y merecida: La M de materia prima (el grano), exquisita. La M de mezcla, que deberá ser   tan correcta como, ¿por qué no? atrevida y maravillosa La M  de máquina (a cada cafeinómano la suya). La M de mano, de quien prepara el espresso, el ristretto, el macchiato, el shot de café, el flat white. La M de mantenimiento. De la cafetera (limpieza regular de sus componentes, descalcificación periódica y, en algunos casos, lubricación del sistema)

Ahí hay cinco M. Falta una, la que nos fascina hoy, la M de molinillo, de molienda.

La importancia de esta sexta M es absoluta. Lo sabe hasta  la IA. Si le preguntas a Chatgpt 4-1 nano  no tiene duda y si le preguntas responde así: El molinillo es fundamental porque permite moler los granos de café en el tamaño adecuado para preparar la bebida. La frescura del café molido influye mucho en su sabor y aroma, ya que los compuestos aromáticos se liberan rápidamente después de moler. Además, el tamaño de la molienda afecta la extracción del café durante la preparación: si es muy fina o muy gruesa, puede alterar el sabor y la intensidad de la bebida. Por eso, tener un buen molinillo te ayuda a controlar la textura del café molido y, en consecuencia, a obtener una taza más deliciosa y aromática. ¡Es una herramienta clave para los amantes del buen café!

Se diría que la IA estuviese  citando a Maese Panchito (y acaso lo esté haciendo). El café es una infusión y por lo tanto a diferentes métodos de extracción corresponden, siempre,  distintos grados de molienda. Para un excelso espresso se necesita una molienda fina, casi como polvo, que se asemeje a la sal de mesa. Fina, sí. ¿Por qué? Porque corto es el tiempo que dura la extracción de un espresso.

¿Y para una cafetera de filtro, de vertido? Molienda de  grano medio-fino.  Hemos oído hablar del ‘molido drip’, ¿qué es? El ideal para cafeteras de filtros reusables. ¿Y si me gusta el café a la turca? Habrás de usar  una molienda muy muy muy fina pues los métodos  más tradicionales exigirán siempre una textura casi de polvo…

¿Cafetera de émbolo, de pistón, esa que da café de gran cuerpo y textura? Molienda gruesa, similar a la de la sal gorda o el pan rallado

La sexta M. M de molienda. También de Molinillo. Uno bueno es imprescindible para el aficionado que quiere controlar todo el proceso, del grano a la taza. Los manuales son hermosos y nos retrotraen a tiempos pasados y hasta felices. Pero hoy, en pleno siglo XXI, se impone el eléctrico. Sus muelas o cuchillas han de ser de  máxima calidad porque ellas trituran los granos. Pueden ser planas o cónicas, de acero o  cerámica pero aquí la excelencia no se regatea. Su vida puede (debe) alargarse entre los 500 y 800 kilos El motor, también lo sabe la IA, tendrá buena potencia y buena durabilidad.

Es navarra, de Peralta, y cotiza en Bolsa una empresa responsable de los primeros y mejores molinillos creados en la segunda mitad del siglo XX , Azkoyen Group. Hoy sus intereses se han multiplicado y diversificado (ya en 1990 lanzó al mercado internacional su marca de café, Mocay, en 1960, la primera máquina expendedora de tabaco) pero sus modelos se venden en subasta en la red. Si existe uno llamado ‘capriccio’ para coleccionistas, el modelo de precisión M03  está creado con una altísima tecnología y se adapta a la máquina de café, al tipo de extracción y a las preferencias del amante del café, según cuentan análisis de expertos  publicados en revistas destinadas a los consumidores. ..

Y SI Azkoyen es navarro, catalanes son Quality Espresso. Pero todas las empresas dedicadas  a la fabricación de cafeteras tienen su departamento de  molinillos.  Tanto  profesionales como para uso personal (y personalizado). Tranquilidad. Y todos los molinillos tienen  la manera de poder ir ajustando la molienda hasta alcanzar la textura y el cuerpo deseados.

Y si te asusta todo esto, serenidad, compra tu  café en tiendas especializadas donde te preguntarán cuál es tu cafetera. Olvídate de los lineales de las grandes superficies. Ahí la molienda es estándar, homogénea. Y si  sigues dudando, pregunta a maese Panchito. Hasta  la IA lo ha hecho.

 

 

 

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Begoña del Teso

Comentarista de Cine. Entrevistadora. Reportera.
Fan fatal de los vampiros, las motos y el café.

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